Algunas noticias sobre el Ramal C-14, el Tren a las Nubes y su zona.
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martes, 13 de enero de 2015

En tren al paraíso: desde Salta a Tierra del Fuego

Martes 13 Ene 2015.

Siete formaciones destinadas al turismo deslumbran a los viajeros. Aquí, sus itinerarios y principales servicios.

El de trayecto más extenso es el del Tren a las Nubes, en Salta, que está entre los más altos del mundo e invita a llegar a la puna en un viaje por paisajes increíbles. Para los que padecen vértigo o se apunan con la altura, cuenta con un servicio médico a bordo. Esta formación sale los sábados desde la ciudad de Salta, atraviesa el valle de Lerma y la Quebrada del Toro, y tras unas siete horas llega a San Antonio de los Cobres y el viaducto Polvorillas, a unos 4.200 metros de altitud, tras haber pasado por 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos, dos rulos y dos zigzags.

De las Nubes. Sale de la ciudad de Salta y llega a San Antonio de los Cobres, a 4.200 metros.


Luego de un cambio de concesión dispuesto por el gobierno de Salta, el Tren a las Nubes está inactivo desde mediados de julio y, según se anunció, comenzará a operar en un mes. El precio de temporada baja era de $ 2094 y alta de $ 2144, según las tarifas hasta el 30 de junio de este año. Más datos: 0800-222-2752.

En la otra punta del país, el Tren del Fin del Mundo o Austral Fueguino, parte de la Estación del Fin del Mundo, a 8 kilómetros de Ushuaia, y se interna en el Parque Nacional Tierra del Fuego.

Del Fin del Mundo. Parte a 8 km de Ushuaia y se interna en el Parque Nacional Tierra del Fuego.


Con coches calefaccionados y todo el confort, recorre 14 km entre ida y vuelta, por bosques, ríos, montañas y valles donde se pueden apreciar follajes verdes en verano; amarillos, ocres y rojos de lengas y ñires en otoño; y blancos de nieve en el invierno.

El pasajero puede optar por la clase turista o primera, donde además de viajar en coches con asientos y mesitas individuales, recibe un servicio de confitería con tortas y tazas de chocolate o café, entre otras opciones.

En temporada alta (01/09 al 30/04) las tarifas del servicio turista son $ 330 mayores, $ 100 menores de 16 años, $ 220 jubilados, primera clase $ 600, premium $ 800 y VIP $ 1200. Más datos: trenfindelmundo.com.ar

El Tren Ecológico de la Selva es una formación propulsada a gas, de bajo impacto ambiental y con capacidad para 150 personas, que recorre el área Cataratas del Parque Nacional Iguazú, en Misiones. Los turistas se trasladan en él a no más de 20 kilómetros por hora, hasta los principales puntos de ese paseo, como las estaciones Cataratas y Garganta, desde donde se accede a los circuitos Inferior y Superior y a la Garganta del Diablo.

El Tren Ecológico de la Selva, en el Parque Nacional Iguazú, Misiones.


Para quien visita Buenos Aires y quiere conocer Tigre y su delta, el Tren de la Costa lo lleva todos los días desde Olivos, con un boleto que le permite bajar en estaciones intermedias y disfrutar de sus atractivos, para continuar el viaje en otra formación.


De la Costa. Un hermoso recorrido desde Olivos hasta Tigre, en Buenos Aires.


Es el más moderno de estos trenes y en sus estaciones, muchas de ellas de estilo inglés, ofrece acceder a pintorescos cafés, variada gastronomía, shoppings y paseos, en un recorrido que culmina junto al río y el Parque de la Costa, en Tigre.

El Tren de las Sierras recorre, entre curvas, túneles y puentes, las pintorescas villas del Valle de Punilla, en Córdoba, con salidas todos los sábados del barrio Alto verde, a 12 km de la capital provincial, con la primera parada en el dique San Roque, donde los pasajeros pueden bajar y comprar dulces regionales.


De las Sierras: parte los sábados, a 12 km de la ciudad de Córdoba.


Tras atravesar el arroyo Cosquín, trepa en La Cumbre a más de 1.100 metros, llega a las localidades de Cruz Grande y Los Cocos, con sus hermosas residencias, y finaliza en Capilla del Monte, donde se disfruta de un almuerzo y una recorrida por los alrededores.

En cuanto a las tarifas, el valor más alto por la distancia es de $ 5,80. Los estudiantes y jubilados tienen descuentos al igual que los menores de 3 a 12 años. Más datos: ferrocentralsa.com.ar

El Tren Histórico, que recorría 36 kilómetros por la campiña entrerriana desde Villa Elisa al Palacio San José, redujo hasta 2015 su servicio a tres excursiones cortas, los fines de semana largos.


El Histórico: una joya que recorre Entre Ríos.


Una llega hasta la localidad de 1° de Mayo, a 12 km de Villa Elisa; otra, hasta la estancia museo El Porvenir, donde los pasajeros son recibidos por una caravana de autos antiguos que los pasea por el lugar.

La tercera lleva a un campo donde se hace una representación histórica del ferrocarril para los turistas, que además aprecian los encantos de las lomadas y los sembradíos al paso del trencito.

También existe un pequeño móvil ferroviario montado sobre zorras, con capacidad para 14 pasajeros, que a diario recorre 4 km por vías en torno de la ciudad, cuya duración es de 20 minutos.

El Viejo Expreso Patagónico o La Trochita, impulsado por una máquina a vapor y cuyos vagones de madera cuentan con una salamandra a leña, cumple un sinuoso paseo entre valles y mesetas de Chubut.


La Trochita: legendaria formación impulsada por una máquina a vapor entre valles y mesetas del Chubut.


Sale todos los sábados desde Esquel, hace una parada en Nahuel Pan, y a las seis horas arriba a la estación El Maitén, tras correr por valles y estepas, donde gran cantidad de ovejas matiza el paisaje y, entre Leleque y Nahuel Pan, es observado de cerca por manadas de guanacos y ñandúes.

El trayecto final se realiza a más de 700 metros de altura, por las laderas rocosas del valle del arroyo Esquel, y conforma una postal imperdible durante los días de nieve.

La tarifa general para mayores, jubilados y menores de 6 a 12 años es de $ 300. Más datos: trochitaesquel@gmail.com

(Télam)

http://www.rionegro.com.ar/diario/en-tren-al-paraiso-desde-salta-a-tierra-del-fuego-5666566-39402-nota_voy_multifoto.aspx

viernes, 5 de marzo de 2010

A la antigua usanza o en los trenes más modernos

Ámbito del Placer.

LOS PAISAJES MÁS BELLOS SE DESCUBREN SOBRE RIELES.

Desafiar las alturas de la Cordillera de los Andes en una espectacular obra de ingeniería como el Tren a las Nubes; apreciar los más imponentes paisajes patagónicos en pequeños y pintorescos trenes como La Trochita o el del Fin del Mundo; descubrir los circuitos más bellos del Valle de Punilla en el Tren de las Sierras; e incluso mucho más cerca: atravesar la zona norte del Gran Buenos Aires en el moderno Tren de la Costa. De norte a sur del país, los trenes turísticos se han convertido en una cita obligada para aquellos que llegan deseosos de experimentar una modalidad diferente de conocer la Argentina, sobre rieles.

Alguien dirá que nuestra Patagonia se conoció en el mundo por el libro de Paul Theroux «The Old Patagonian Express», publicado en 1978, donde el escritor deja su casa para embarcarse, siempre en tren, desde Boston hasta Esquel. Y algo de cierto hay: hoy, europeos y norteamericanos reservan un ticket en La Trochita con más de un año de anticipación.

Pero los trenes no sólo en la Argentina han sido protagonistas de grandes obras literarias. El famoso Orient Express, tan bien descripto por Agatha Cristie en sus cuentos de terror, ofrece en la actualidad excursiones a través del Reino Unido, el Asia sur-oriental, Birmania y Australia, entre otras regiones.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Europa o en Estados Unidos, intentar trasladarse de una ciudad a otra o recorrer grandes distancias en tren es poco menos que una misión imposible. Por citar un ejemplo, para hacer la ruta Buenos Aires-Bariloche hay que viajar dos días completos: son 22 horas hasta Carmen de Patagones y luego en Viedma hay que tomar otro tren hasta Bariloche, viajando 18 horas más.

Los trenes turísticos de cabotaje tienen otro concepto: son utilizados para recorrer pequeñas distancias o circuitos determinados para mostrar las virtudes de una región. En este caso, hay de todo y para todos los gustos.

Como pendiendo del cielo

En el noroeste, a partir del 20 de marzo comenzará a funcionar en Salta el Tren a las Nubes. Se trata de uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Cruza vertiginosas mon-tañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes espectaculares. «Posee un recorrido de casi quince horas ida y vuelta, atravesando 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos, 2 «rulos» y 2 zigzags. Por su gran altura, muchas veces pueden apreciarse nubes debajo de los puentes o en las laderas», cuenta la guía Alejandra

Pereyra.

El tren parte desde la ciudad de Salta, atraviesa el Valle de Lerma para introducirse en la Quebrada del Toro hasta llegar a la Puna. El punto final del recorrido es el kilómetro 1.350 donde se encuentra el viaducto La Polvorilla.

Es el tren más elevado de toda la línea del convoy, a 4.200 msnm y uno de los más importantes del mundo por sus características.

El Litoral también tiene lo propio. En Misiones, el Tren de la Selva o Tren Ecológico «transporta a los turistas en forma gratuita y cada media hora dentro del Parque Nacional Iguazú, desde el Centro de Visitantes hasta la estación Cataratas y la estación Garganta», cuenta Marcelo Zuliani, gerente de operaciones de Iguazú Argentina.

Más cerca, en Vicente López, el Tren de la Costa es el medio de transporte más atractivo para trasladarse hasta el Tigre, bordeando el Río de la Plata. A través de las distintas estaciones se accede a pintorescos y antiguos cafés, ferias artesanales y de antigüedades y una variada oferta gastronómica. El Mercado de Frutos, el casino y el Parque de la Costa son los puntos más visitados al final del recorrido. Es el ferrocarril más moderno de la Argentina.

Reconocimiento internacional

La Trochita, o el Viejo Expreso Patagónico, como se lo conoce en el exterior, tiene una historia fascinante, escrita en cada pueblo, en cada vagón, en cada estación. Es deslumbrante el paisaje de la precordillera patagónica que recorre el tren, en un trayecto donde las sorpresas están a la vuelta de cada una de sus más de 600 curvas y paradas, en las cuales la locomotora se detiene obligadamente para abastecerse de agua.

Este pintoresco convoy, impulsado por una máquina a vapor, arrastra vagones calefaccionados mediante estufas a leña. Parte desde la estación Esquel, y transporta al pasajero por valles y mesetas en su recorrido de dos horas y media (estación Nahuel Pan), o de seis horas (estación El Maitén).

Más hacia el sur, en Tierra del Fuego, el Tren del Fin del Mundo, conocido también como Tren de los Presos, recorre catorce kilómetros (ida y vuelta) desde una estación cerca de Ushuaia hasta el Parque Nacional Tierra del Fuego. El pasajero puede optar por turista o primera clase, donde además de viajar en coches con asientos y mesitas individuales, recibe un servicio de confitería que le permitirá degustar tortas caseras acompañadas de chocolate caliente o café entre otras opciones.

De Latinoamérica al fin del mundo

En el exterior, sobre todo en Europa, se los considera la mejor alternativa para evitar el tráfico en las rutas y congestionados aeropuertos. También los eligen por ser la opción más económica y segura de viajar.

En Latinoamérica el concepto es otro. La reparación y puesta en servicio de olvidados ferrocarriles se viene desarrollando sostenidamente desde hace décadas, reviviendo pasados históricos e invirtiendo en el rentable negocio del turismo.

Además de la Argentina, en países como Perú, Brasil, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay y México, operan trenes históricos con sus locomotoras a vapor, para el goce de turistas dispuestos a pagar elevadas sumas de dinero y así disfrutar de estas aventuras a la antigua usanza.

Latinoamérica tiene increíbles paisajes que se aprecian mejor desde la ventanilla de un tren. En Colombia, el Tren de la Sabana recorre 50 kilómetros entre Bogotá y Zipaquirá, donde está la Catedral de la Sal. La locomotora a vapor transita pintorescos pueblitos como Cajicá y Usaquén, bajo los acordes de una típica «banda papayera», hasta llegar a la Catedral de la Sal, la reserva más grande de sal en «gema» del mundo y, junto a la iglesia de Santa Kinga en Polonia, la obra arquitectónica subterránea más importante del planeta. El viaje tiene un costo aproximado de u$s 20, con servicio de snack incluido.

En el sur de Brasil, el Serra Verde Espress, ofrece un espectacular recorrido entre 14 túneles, varios viaductos de gran tamaño y 30 puentes, entre cañones montañosos, desfiladeros y la espesa selva. Entre los puentes se destaca el de São João, y el viaducto Carvalho. Para no perderse, la vista a la cascada del Velo de la Novia. El tren tiene servicios todos los días, pero sólo llega a Paranaguá los domingos. Pasajes entre u$s 40 y u$s 250.

El más lujoso

En Perú hay dos trenes distintos, ambos tienen un detalle que los diferencia de sus competidores de la región. Uno es el más lujoso de Sudamérica: el Hiram Bingham; el otro es el más alto de todos, el Central Andino del Perú. Hiram Bingham es sin duda la manera más glamorosa de recorrer los 112 km que separan Cusco de Machu Picchu. Tras subir una empinada pendiente en las afueras de Cusco, el tren desciende hacia el Valle Sagrado, pasando coloridos pueblos y siempre acompañado por panorámicas del río Urubamba. Al llegar a Aguas Calientes, al pie de Machu Picchu, cerca del mediodía, los pasajeros son trasladados a la ciudadela en una excursión privada. Luego de unas tres horas y media de viaje y una espléndida cena, se regresa. Salidas diarias (menos domingo), a u$s 600 aprox. ida y vuelta.

El otro recorrido es el que se realiza a bordo del ferrocarril Central Andino del Perú. Es el trayecto más alto de América, pasando por los 4.781 m en los Andes. Su ruta actual es Lima-Huancayo-Lima y a lo largo del año tiene sólo 20 salidas. Cuesta u$s 110 ida y vuelta.

Respecto de Chile, el Buscarril es el más solicitado. Va de Talca a Constitución, y fue declarado Monumento Nacional por su atractivo. Es un vivo testimonio del pasado ferroviario chileno. Sus vías unen las dos ciudades antes nombradas a través de un recorrido de 90 km que, además, conecta los pequeños poblados situados al norte del río Maule. Hay algunos puntos en la zona que no tienen acceso por caminos, eso significa que se conectan por río o por tren nada más, lo que ha provocado que ciertos pueblos mantengan su identidad histórica debido a la falta de acceso.

El viaje dura tres horas hasta el mar sobre un buscarril, donde se mezclan turistas y locales que suben con sus canastos de tortillas de rescoldo, huevos duros y otros productos para venderlos en Constitución o Talca. La informalidad es la premisa, ya que esos mismos habitantes pueden hacer parar el tren como si fuera un micro casi en cualquier punto del trayecto.

Fuera de la región, en los Estados Unidos, para conocer en profundidad los sitios que albergaron a los pioneros de Norteamérica una buena opción es optar por la compañía Amtrak, que ofrece además paquetes con servicios completos.

Pero sin dudas Europa tiene el mejor desarrollo de la actividad. Los tickets de Eurailpass, Europass, o Selectpass, entre otros, sirven para trasladarse en distintos trenes por diferentes países y ciudades de ese continente. Hay pases solo para usar en días consecutivos, mientras que otros son más flexibles, aunque más costosos. Por ese motivo es recomendable planificar el viaje, para poder elegir la mejor opción y no malgastar el dinero.

Otra aventura que vale la pena vivir es pasar la noche a bordo de trenes-hoteles. Hay muchos, y en distintas partes del planeta. El Allegro, que recorre Italia, Austria y República Checa; Artesia de Nuit (Francia-Italia); Berlin Night Express (Alemania-Suecia); Elipsos (España-Francia-Suiza-Italia); Lapplandståget (Suecia-Noruega) y Lusitania (España-Portugal) son ejemplos en Europa. Hay varias modalidades. La más lujosa es el sleepers o coche cama, donde se accede a un compartimiento privado en primera clase con sólo una o dos camas. Las de lujo incluyen baño en suite. El precio varía entre u$s 80 y u$s 140 dólares, e incluye desayuno y cena.

http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=510733&Seccion=Secciones%20Especiales