Algunas noticias sobre el Ramal C-14, el Tren a las Nubes y su zona.

lunes, 9 de agosto de 2010

Tren a las nubes celebra el Mes del Niño

09/08/2010

TRENES TURÍSTICOS

Durante agosto, los niños tendrán importantes bonificaciones en el Tren a las nubes, ya que Ecotren S. A. puso en vigencia hasta fin de mes, la promoción “El Tren más alto del mundo a disposición de los bajitos”.

Con esta promoción,  los menores de 3 años viajarán  sin cargo  y los menores de 12 años tendrán un 50% de descuento en sus pasajes.

Este beneficio alcanza también a la tarifa para residentes salteños.

http://www.hostnews.com.ar/despachos/2/y2309082010.htm

viernes, 6 de agosto de 2010

SALTA. El tren de las nubes recorre las montañas del norte de Argentina

06/08/2010

En Argentina hay un lugar en el que el tren desafía su vida terrestre para elevarse hacia las alturas. El tren a las nubes, lo llaman. Ubicado en la provincia de Salta (al norte del país), asciende hasta los 4.200 metros de altitud a lo largo de una trayectoria de 217 kilómetros.

Un momento del trayecto del convoy entre los riscos. ANA DELICADO.

Así se ha convertido en uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Le superan el tren que comunica Xining capital de la provincia de Qinghai, en el noroeste de China con Lhasa, capital del Tíbet. La vía ferroviaria aquí se eleva a los 5.072 metros sobre el nivel del mar.

A 35 kilómetros por hora, la locomotora cruza 29 puentes, 21 túneles y 13 viaductos, con 468 pasajeros

El segundo tren más alto del mundo también se encuentra en América Latina. Comunica las ciudades de Lima y Huancayo (en Perú) y atraviesa 58 puentes y 691 túneles para llegar a una cota de 4,781 metros.

No sale mal parado en cualquier caso el tren argentino de aspiraciones celestiales, que cruza por la Cordillera de los Andes para dirigirse desde la ciudad de Salta hacia la Puna, una altiplanicie similar al Tíbet y al desierto de Atacama (a su vez, uno de los desiertos más áridos del mundo, en Chile).
Jugando con las leyes físicas

Ascendiendo progresivamente desde los 1.187 metros, el ferrocarril tarda cerca de 16 horas en llegar a su destino final. A través de ese trayecto, y a 35 kilómetros por hora, la locomotora cruza 29 puentes, 21 túneles y 13 viaductos. En total, el tren tiene una capacidad de 468 pasajeros.

"La cantidad de rulos, viaductos, túneles y otras sinuosidades que recorre el tren se debe a que el autor del proyecto, el ingeniero estadounidense Richard Maury, tomó partido teniendo en cuenta el principio de adherencia de las ruedas del tren a las vías y por las leyes de la física", explican desde la empresa Ecotren, encargada del funcionamiento de este ferrocarril. De este modo se puede desechar "el sistema mecánico de cremallera comúnmente usado para que las formaciones ferroviarias puedan trepar con solvencia las alturas", precisan.

Por ello "el tren no utiliza ruedas dentadas añaden ni siquiera para las partes más empinadas de la subida, porque las vías están dispuestas de una manera peculiar circulando por un sistema de zigzags y espirales".

El origen de este proyecto se remonta a 1971, cuando el Estado, que tenía bajo su control la red ferroviaria del país, hizo un primer viaje experimental al que fueron invitados funcionarios y periodistas. En 1990, con la llegada del ex presidente Carlos Menem, este sistema de transporte fue privatizado, y con ello, el tren a las nubes pasó a ser propiedad de empresas salteñas.

El tren cobró un gran protagonismo en Argentina desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando por entonces era un medio de locomoción indispensable para el desarrollo de un país tan extenso pero muy poco habitado. Con capitales franceses, ingleses y argentinos, se comenzó entre 1870 y 1914 a construir el tendido ferroviario, que permitió a Argentina ubicarse entre los diez primeros países del mundo con mayor kilometraje de vías férreas.

Este patrimonio fue convertido a la gestión pública en su totalidad en 1946, aunque con los años algunos tramos fueron privatizados, hasta que la red ferroviaria quedó desmantelada definitivamente. Hoy Argentina ya no es el país del ferrocarril, pero el tren a las nubes es un digno recuerdo de aquel pasado glorioso que consiguió llevar el convoy argentino a la cúspide del progreso.

http://www.publico.es/culturas/331156/salta-el-tren-de-las-nubes-recorre-las-montanas-del-norte-de-argentina

domingo, 18 de julio de 2010

Vías, guitarras y bombos

Domingo, 18 de julio de 2010

Por Julián Varsavsky

EL TREN A LAS NUBES Y LAS PEñAS FOLKLORICAS.

Crónica de un viaje en el legendario Tren a las Nubes, que avanza traqueteando sobre una obra de ingeniería única en el continente hacia la conmovedora belleza de la Puna solitaria. En la ciudad de Salta, la movida nocturna de las peñas a ritmo de zamba y chacarera.

El Tren a las Nubes, una obra de ingeniería única en el continente, avanza al filo de los precipicios.

En los tiempos actuales en que el auto y el avión son los preferidos del viajero moderno, el viaje en tren está rodeado de un aura clásica cada vez más en desuso. Por eso andar sobre rieles es como viajar a la antigua, casi un viaje lúdico con el romanticismo de los tiempos idos. Y en la Argentina actual de pocos trenes, curiosamente, varios subsisten gracias a la industria del turismo. Entre ellos, el rey es el ya legendario Tren a las Nubes, que parte desde la capital salteña para trepar hasta los 4220 metros y llegar a la Puna, atravesando 29 puentes, 20 túneles, 13 viaductos, 2 rulos y 2 zig-zags; una obra de ingeniería desarrollada entre 1921 y 1948 a fuerza de dinamita, pico y pala –sin excavadoras ni topadoras– para exportar ganado y minerales a Chile, una proeza que se cobró más de 300 vidas y que sigue sorprendiendo a los ingenieros actuales por el talento de sus ingeniosos constructores.

HACIA LAS ALTURAS

Partimos hacia la Puna en plena noche desde la ciudad de Salta con puntualidad inglesa: 7.05 am. El tren avanza a una velocidad máxima de 35 km/h y en pocos minutos atraviesa con rumbo norte el Valle de Lerma, entre verdes plantaciones de tabaco burley, criollo y virginia. A lo lejos se ven las antiguas torres de adobe de las estufas para secar tabaco. Y tras la ventanilla van pasando las localidades de Cerrillos –capital salteña del Carnaval– y Rosario de Lerma, la ciudad más tabacalera de Salta, donde dejamos atrás una de las estaciones abandonadas del Ferrocarril Belgrano Norte, predecesor del Tren a las Nubes.

El Viaducto La Polvorilla es un gran arco de metal y hormigón de 224 metros de longitud y 64 de altura.

El verde paisaje comienza a cambiar mientras queda atrás el fértil Valle de Lerma y nos internamos en la Quebrada del Toro a partir de la localidad de Campo Quijano, en cuya estación vemos por la ventanilla la primera locomotora a vapor que se usó en Salta en la década del ‘20. Allí ingresamos en un profundo valle de las montañas de la Cordillera Oriental –que son parte de los Andes– y a nuestra izquierda los primeros destellos del amanecer se reflejan en los caracoleos del río Toro. El cielo se torna color naranja hacia el Este y malva al Oeste. Y, a lo lejos, un gaucho a caballo se pierde en la inmensidad en compañía de dos perros.

En la estación El Alisal nos encontramos con el primer zig-zag, un singular movimiento que le permite al tren ganar mucha altura en un trayecto corto. Al rato cruzamos un viaducto llamado Panteón, ya que allí ocurrió el accidente más grave de la construcción de las vías, cuando el tren atropelló a un grupo de operarios. Abajo se pueden ver las tumbas y monolitos de las víctimas.

Una hilera de rectos álamos señala la llegada a la estación Ingeniero Richard Maury, quien fuera el cerebro constructor de esta obra ferroviaria. Maury nació en Filadelfia en 1882, y en 1905 emigró a Cuba antes de seguir viaje hacia la Argentina, donde se casó en Termas de Río Hondo con una lugareña y nunca más regresó a su país.

A medida que ascendemos, la altura comienza a sentirse en las sienes y lo recomendable es tomarse un té de hojas de coca. A los costados aparecen los primeros cardones con forma de candelabro y los grupitos de casas de adobe con horno de barro y un corralito de piedra al lado lleno de chivos o de ovejas. El paisaje es cada vez más árido, pero se enciende con los colores vivos de los minerales a flor de tierra en las laderas peladas de vegetación, otorgándole inusitada vida a la aridez del paisaje. A las tres horas de viaje descendemos por primera vez del tren para ver un show a la vera de las vías, con carnavalitos y zambas.

Pasando la estación Muñano –luego de atravesar un túnel de 504 metros–, alcanzamos los 4008 metros e ingresamos en la Puna para recorrer una árida pampa de altura cuya vegetación se limita a unos dorados pastizales de cortaderas y tolas. A los costados del tren corren arroyitos congelados y gráciles llamitas que parecen puntos diminutos en la inmensidad del paisaje, donde sobresale el Pico del Acay (5950 metros). Y a lo lejos se ve el manchón blanco radiante de las Salinas Grandes.

A lo largo de casi todo el trayecto corre junto a las vías el cableado de un antiguo telégrafo. Y ya cerca del Viaducto La Polvorilla –punto más lejano al que llega el tren– aparece el pueblo de San Antonio de los Cobres, en medio de un valle protector con cumbres que sobrepasan los 6500 metros. Pero la mirada no lo distingue de inmediato porque las casas de adobe se mimetizan con la tierra.

Al pueblo lo pasamos de largo para llegar al famoso viaducto, donde bajamos en un imponente mirador junto a un precipicio donde los pobladores locales ofrecen sus artesanías. El viaducto de La Polvorilla es un gran arco de metal y hormigón de 224 metros de longitud y 64 de altura, el punto culminante de esta gran obra ingenieril que –sin estar en los planes originales– se convirtió en 1971 en uno de los trenes turísticos más altos y famosos del mundo, subrayado en el itinerario de todo viajero de ley dispuesto a recorrer algunos de los rincones más insólitos de nuestra América.

En el camino de regreso, se desciende en San Antonio de los Cobres. El pueblo está a 3775 metros sobre el nivel del mar y se cree que fue creado en el siglo XVII por indígenas atacamas que huían de los españoles. La mayoría de sus 5600 habitantes son claramente indígenas y se emplean en las minas de la zona o viven de una economía de subsistencia basada en el pastoreo, una trabajosa agricultura en andenes de cultivo y los tejidos de lana barracán.

Otra vez a bordo del tren, se desanda el trayecto a las nubes para volver a la ciudad de Salta, una de las provincias con mayor identidad folklórica del país, donde andaremos de peña en peña.
La Casona del Molino es una peña donde llegan músicos todas las noches a tocar por amor al arte.

ALMA DE GUITARREROS

En la tierra del Cuchi Leguizamón, Dino Saluzzi, Los Chalchaleros y Los Fronterizos, es raro aquel que no rasguea en la guitarra unos acordes y no canta una zamba o una chacarera. Y casi todo el mundo baila. Por eso, un viaje a Salta no está completo sin al menos una noche de peñas. La zona de la vieja estación de trenes de Salta era en los años ‘60 el centro neurálgico de la ciudad, cuando la vida económica giraba en torno de la llegada del tren. En los años posteriores, toda la zona fue sumiéndose en una majestuosa decadencia. Pero a fines de los ‘90 comenzó un proceso inverso de la mano de la apertura de numerosos bares de jazz, rock y peñas folklóricas. Así, la calle Balcarce –que los sábados se hace peatonal– se convirtió en el centro de la vida nocturna de Salta.

La Casona del Molino es una peña donde llegan músicos todas las noches a tocar por amor al arte.

La Vieja Estación es la peña emblemática de este resurgimiento de “la Balcarce”. Comenzó a gestarse en 1997, cuando dos hermanos de nombre militante, Túpac y Fidel Puggioni, compraron una casa ubicada al 800 y abrieron el Centro Cultural Jorge Cafrune. Allí se dictaban clases de música que generaron entusiasmo juvenil y se abrió un bar muy sencillo que se puso de moda y se convirtió en una peña llamada La Vieja Estación. Hoy, la peña es un lugar para ir a escuchar música, comer y bailar.

La propuesta estética de los grupos que suben al escenario es la del llamado “folklore moderno” o “de proyección”, hecho básicamente por jóvenes que buscan desmarcarse un poco tanto del clasicismo de Los Chalchaleros como de las canciones melódicas de Los Nocheros. Se trata de una nueva camada del folklore salteño –que tocan en esta y en otras peñas de la ciudad–, que en gran medida se ha consolidado y crecido musicalmente desde las tablas de La Vieja Estación.

El espectáculo comienza alrededor de las 10 de la noche con una cena show a la que asisten principalmente los turistas. Alrededor de la 1 de la mañana se da el primer recambio de público. Justo cuando comienza lo mejor –la fiesta de la cacharpaya–, toma la posta el público local y se inaugura el baile entre las mesas y frente al escenario. Algunos revolean pañuelos, otros la servilleta. Los ritmos son la zamba, mucha chacarera, el gato y algún malambo. Después se vuelve a la mesa, donde los locales siempre tienen una jarra de vermú enfriada con hielo o un buen vino.

Por lo general, La Vieja Estación se llena todos los días –de martes a domingo–, con gente esperando mesa para entrar. Y los sábados permanece llena hasta las 5 de la mañana. Su gastronomía está basada en la cocina de alta montaña, con toda clase de ingredientes andinos como quinoa, carne de llama, papines andinos, habas y mote. Un plato clásico del lugar es el lomo de llama en salsa de miel y cerveza negra con papines andinos. Una entrada sugerida por el chef es un crocante de queso de cabra rebozado en quinoa sobre puré de tomates y aceite de albahaca. Y un postre recomendable es la “delicia inca”, preparada en reducción de quinoa con leche y canela, compota de manzana, salsa de chocolate y pialina de nueces. El precio promedio de una comida completa es de $ 50 y hay platos económicos como empanadas de llama o charqui, humita en chala y locro ($ 2,50).

LA CASONA DEL MOLINO

“Caseros arriba, al Oeste, cerca de la Loma, hay una casa agreste...”, dice la canción del Chaqueño Palavecino, haciendo referencia a una casona con paredes de adobe del siglo XVIII que alberga a la peña Casona del Molino, heredera de las viejas peñas de los ‘70. El local fue reacondicionado hace varios años respetando la arquitectura, y en poco tiempo se convirtió en uno de los ejes de la “movida salteña”, esa original conjunción entre tradición y juventud.

La Casona del Molino tiene un gran patio central con mesas al aire libre, donde se sirve asado y comidas tradicionales. Pero la particularidad de esta peña es que en general no se presentan números artísticos programados sino que la música brota espontáneamente entre la concurrencia. La peña dispone de instrumentos propios, incluyendo un piano, pero lo normal es que la gente traiga los suyos. Por la puerta entran personas con su acordeón chamamecero, bombos, quenas, violines para la chacarera y guitarras. Los más profesionales llegan uniformados como un dúo gaucho, pero aquí lo fundamental es que se toca por placer. “En Salta, todo el mundo guitarrea”, dicen orgullosos los lugareños, y la Casona del Molino es el lugar indicado para disfrutar del arte espontáneo e imprevisible de las guitarreadas.

La Casona del Molino funciona de jueves a domingo a partir de las 9 de la noche. Por lo general, la música comienza dos horas más tarde en el patio central alrededor de un fogón y en varios de los salones internos, cuyas puertas se cierran para que no entre la música del vecino y desafine con la propia. Cada cual es libre de ingresar en el salón que quiera, y la variedad de ritmos y bailes oscila entre los carnavalitos, el gato, la chacarera, el chamamé, la zamba y el taquirari boliviano. Un sábado a la noche puede haber en el lugar entre 100 y 300 personas, en su mayoría jóvenes, bohemios, turistas y simples parroquianos que van a escuchar música y a comer empanadas, locro y tamales, acompañados con vino cafayateñoz

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1859-2010-07-19.html


Nota del Webmaster: La nota contiene algunos datos erroneos. El ramal cuenta con mas de 1.400 curvas, 13 viaductos, 31 puentes y 21 tuneles, y une la ciudad de Salta con Socompa en el norte argentino, continuando luego hasta el puerto chileno de Antofagasta, en el océano Pacífico.
   

miércoles, 7 de julio de 2010

Alumnos realizan muestra del Tren a las nubes

07/07/2010

ENTRETENIMIENTO

Alumnos de 4° año de la Escuela Nuestra Señora de la Asunción, que viajaron recientemente en forma gratuita en el Tren a las nubes, realizaron una muestra de cuentos, dibujos y maquetas sobre el Tren.



El viaje de estos niños de Villa Asunción se produjo en el marco del Plan de Participación Comunitaria que implementa Ecotren S. A.

Los chicos reflejaron, en los dibujos y maquetas tramos del recorrido del Tren, destacándose el Viaducto La Polvorilla como el ícono más elegido, además de escribir cuentos y poemas sobre la experiencia vivida en el recorrido.

El Director Comercial de Ecotren, Juan Cabrera, visitó la muestra y remarcó que “el mayor logro de implementar el Plan de Participación Comunitaria es que niños y adultos conozcan por igual al Tren a las nubes y los destaquen como el Tren de los salteños”

Merced a este Plan, más de 350 alumnos, docentes y padres de las comunidades educativas cercanas al recorrido férreo viajaron gratuitamente en el Tren a las nubes.

(Hostnews Contenidos)

http://www.hostnews.com.ar/despachos/2/y2107072010.htm

viernes, 9 de abril de 2010

domingo, 28 de marzo de 2010

El Tren a las Nubes arrancó su temporada 2010

28/03/10

El ministro de Turismo y Cultura, Federico Posadas, participó este sábado del tradicional corte de cintas que dejó inaugurada la nueva temporada del Tren a las Nubes. En la partida del primer viaje estuvieron presentes el presidente de la firma Ecotren, Darío Gracía, funcionarios municipales y empresarios del sector turístico.

El ministro de Turismo y Cultura, Federico Posadas, participó este sábado del tradicional corte de cintas que dejó inaugurada la nueva temporada del Tren a las Nubes. En la partida del primer viaje estuvieron presentes el presidente de la firma Ecotren, Darío Gracía, funcionarios municipales y empresarios del sector turístico.

Se trata de un ícono del turismo de Salta y de la Argentina que, desde el 16 de julio de 1972, sorprende a los viajeros con el paisaje de la zona cordillerana. Su trazado ferroviario llega hasta el viaducto La Polvorilla, a 4.220 metros sobre el nivel del mar, y cuando uno lo recorre parece como si estuviera flotando en el aire.

La partida fue hoy a las 7.20, con aproximadamente 200 pasajeros. El recorrido sobre el ramal C-14 que llega al límite con Chile tiene una extensión de 434 kilómetros (ida y vuelta) en los que atraviesa 31 puentes de acero, 21 túneles, 13 viaductos, 2 zig -zag, y 2 rulos.

El trayecto atraviesa estaciones del Valle de Lerma y la Quebrada del Toro, sigue por El Alisal hasta la estación Ingeniero Maury, luego Puerta de Tastil, la estación Diego de Almagro -donde se puede ver el Nevado de Acay, de 5900 metros-, y finalmente el paso por San Antonio de los Cobres, donde enlaza con el Viaducto La Polvorilla, el punto de regreso de trayecto a la capital salteña.

Durante el año, el tren tendrá dos salidas semanales, los miércoles y sábados. Para Semana Santa (del 1 al 4 de abril) y en las vacaciones de invierno (del 19 al 1 de agosto) el servicio se ampliará los jueves y viernes.

Show de las Nubes

En el marco de la primera salida del Tren, en su nueva temporada, este viernes se realizó el “Show de las Nubes”, con un espectáculo musical que convocó en la zona de la Estación, a cientos de salteños y turistas. Allí estuvieron presentes el ministro de Turismo y Cultura, Federico Posadas, funcionarios de la Secretaría de Turismo Municipal, y el director general de Ecotren, Juan Cabrera.

http://www.turismo530.com/noticia_ampliada.php?id=19058

sábado, 13 de marzo de 2010

El Intendente de Campo Quijano y los cerros 'Royal'

Sábado 13 de marzo de 2010

"Estos cerros siempre fueron un flan", dijo muy compungido a una radio de la ciudad de Salta el intendente municipal de Campo Quijano, señor Manuel Cornejo, en referencia a la tragedia vivida ayer en la Ruta 51, en la que una persona resultó muerta tras un deslizamiento de tierra producido en las cercanías de Río Blanco.

Pocas horas antes de utilizar un símil de respostería para referirse a la fragilidad de los cerros de la zona, el mismo Intendente había asegurado que la situación era normal en la Ruta 51 después del violento terremoto del pasado 27 de febrero, cuyo epicentro -según los científicos- estuvo localizado en cercanías de la localidad de Campo Quijano.

A veces las tragedias propician que los responsables políticos efectúen declaraciones apresuradas, acaloradas y no demasiado reflexivas. Pero calificar los cerros próximos a la Quebrada del Toro, por donde circula habitualmente la imponente mole del Tren a las Nubes, como "un flan", además de ser muy poco riguroso desde el punto de vista científico, conspira contra nuestro principal atractivo turístico.

Menos mal que el Viaducto de La Polvorilla no es de chocolate sino de hierro forjado.

Si bien no se espera que un simple Intendente municipal se comporte como un Newton, un Darwin o un Einstein, tampoco parece muy elegante que salga a los medios como si fuera Doña Petrona C. de Gandulfo o Chichita de Erquiaga.

A estas altura sólo cabe preguntarse si el gobierno de Salta (incluidas las municipalidades) han encarado con la seriedad necesaria la evaluación y el estudio de las consecuencias, visibles o no, del sismo del 27 de febrero.

Tal vez, el Intendente Cornejo, en su precipitada percepción gustativa de las tragedias naturales, en vez de convocar a un geólogo de nota, decida llamar al chef Francis Mallman o a la cocinera Maru Botana, para que dictaminen si las precarias viviendas de El Alisal tienen la misma solidez de un budín de pan, de un imperial ruso o de una torta alemana de capitas.

Algunos intendentes, que gobiernan localidades aún más pobres que Campo Quijano, ya están deseando no sólo que sus cerros sean "flanes" sino que se conviertan en gigantescos bollos con chicharrón, para que la población pueda saciarse, y si lo desea, acuda a Río Blanco a por el postre.

http://noticias.iruya.com/massalta/vallelerma/1780-cerros-quijano-flan-royal.html

viernes, 5 de marzo de 2010

A la antigua usanza o en los trenes más modernos

Ámbito del Placer.

LOS PAISAJES MÁS BELLOS SE DESCUBREN SOBRE RIELES.

Desafiar las alturas de la Cordillera de los Andes en una espectacular obra de ingeniería como el Tren a las Nubes; apreciar los más imponentes paisajes patagónicos en pequeños y pintorescos trenes como La Trochita o el del Fin del Mundo; descubrir los circuitos más bellos del Valle de Punilla en el Tren de las Sierras; e incluso mucho más cerca: atravesar la zona norte del Gran Buenos Aires en el moderno Tren de la Costa. De norte a sur del país, los trenes turísticos se han convertido en una cita obligada para aquellos que llegan deseosos de experimentar una modalidad diferente de conocer la Argentina, sobre rieles.

Alguien dirá que nuestra Patagonia se conoció en el mundo por el libro de Paul Theroux «The Old Patagonian Express», publicado en 1978, donde el escritor deja su casa para embarcarse, siempre en tren, desde Boston hasta Esquel. Y algo de cierto hay: hoy, europeos y norteamericanos reservan un ticket en La Trochita con más de un año de anticipación.

Pero los trenes no sólo en la Argentina han sido protagonistas de grandes obras literarias. El famoso Orient Express, tan bien descripto por Agatha Cristie en sus cuentos de terror, ofrece en la actualidad excursiones a través del Reino Unido, el Asia sur-oriental, Birmania y Australia, entre otras regiones.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Europa o en Estados Unidos, intentar trasladarse de una ciudad a otra o recorrer grandes distancias en tren es poco menos que una misión imposible. Por citar un ejemplo, para hacer la ruta Buenos Aires-Bariloche hay que viajar dos días completos: son 22 horas hasta Carmen de Patagones y luego en Viedma hay que tomar otro tren hasta Bariloche, viajando 18 horas más.

Los trenes turísticos de cabotaje tienen otro concepto: son utilizados para recorrer pequeñas distancias o circuitos determinados para mostrar las virtudes de una región. En este caso, hay de todo y para todos los gustos.

Como pendiendo del cielo

En el noroeste, a partir del 20 de marzo comenzará a funcionar en Salta el Tren a las Nubes. Se trata de uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Cruza vertiginosas mon-tañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes espectaculares. «Posee un recorrido de casi quince horas ida y vuelta, atravesando 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos, 2 «rulos» y 2 zigzags. Por su gran altura, muchas veces pueden apreciarse nubes debajo de los puentes o en las laderas», cuenta la guía Alejandra

Pereyra.

El tren parte desde la ciudad de Salta, atraviesa el Valle de Lerma para introducirse en la Quebrada del Toro hasta llegar a la Puna. El punto final del recorrido es el kilómetro 1.350 donde se encuentra el viaducto La Polvorilla.

Es el tren más elevado de toda la línea del convoy, a 4.200 msnm y uno de los más importantes del mundo por sus características.

El Litoral también tiene lo propio. En Misiones, el Tren de la Selva o Tren Ecológico «transporta a los turistas en forma gratuita y cada media hora dentro del Parque Nacional Iguazú, desde el Centro de Visitantes hasta la estación Cataratas y la estación Garganta», cuenta Marcelo Zuliani, gerente de operaciones de Iguazú Argentina.

Más cerca, en Vicente López, el Tren de la Costa es el medio de transporte más atractivo para trasladarse hasta el Tigre, bordeando el Río de la Plata. A través de las distintas estaciones se accede a pintorescos y antiguos cafés, ferias artesanales y de antigüedades y una variada oferta gastronómica. El Mercado de Frutos, el casino y el Parque de la Costa son los puntos más visitados al final del recorrido. Es el ferrocarril más moderno de la Argentina.

Reconocimiento internacional

La Trochita, o el Viejo Expreso Patagónico, como se lo conoce en el exterior, tiene una historia fascinante, escrita en cada pueblo, en cada vagón, en cada estación. Es deslumbrante el paisaje de la precordillera patagónica que recorre el tren, en un trayecto donde las sorpresas están a la vuelta de cada una de sus más de 600 curvas y paradas, en las cuales la locomotora se detiene obligadamente para abastecerse de agua.

Este pintoresco convoy, impulsado por una máquina a vapor, arrastra vagones calefaccionados mediante estufas a leña. Parte desde la estación Esquel, y transporta al pasajero por valles y mesetas en su recorrido de dos horas y media (estación Nahuel Pan), o de seis horas (estación El Maitén).

Más hacia el sur, en Tierra del Fuego, el Tren del Fin del Mundo, conocido también como Tren de los Presos, recorre catorce kilómetros (ida y vuelta) desde una estación cerca de Ushuaia hasta el Parque Nacional Tierra del Fuego. El pasajero puede optar por turista o primera clase, donde además de viajar en coches con asientos y mesitas individuales, recibe un servicio de confitería que le permitirá degustar tortas caseras acompañadas de chocolate caliente o café entre otras opciones.

De Latinoamérica al fin del mundo

En el exterior, sobre todo en Europa, se los considera la mejor alternativa para evitar el tráfico en las rutas y congestionados aeropuertos. También los eligen por ser la opción más económica y segura de viajar.

En Latinoamérica el concepto es otro. La reparación y puesta en servicio de olvidados ferrocarriles se viene desarrollando sostenidamente desde hace décadas, reviviendo pasados históricos e invirtiendo en el rentable negocio del turismo.

Además de la Argentina, en países como Perú, Brasil, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay y México, operan trenes históricos con sus locomotoras a vapor, para el goce de turistas dispuestos a pagar elevadas sumas de dinero y así disfrutar de estas aventuras a la antigua usanza.

Latinoamérica tiene increíbles paisajes que se aprecian mejor desde la ventanilla de un tren. En Colombia, el Tren de la Sabana recorre 50 kilómetros entre Bogotá y Zipaquirá, donde está la Catedral de la Sal. La locomotora a vapor transita pintorescos pueblitos como Cajicá y Usaquén, bajo los acordes de una típica «banda papayera», hasta llegar a la Catedral de la Sal, la reserva más grande de sal en «gema» del mundo y, junto a la iglesia de Santa Kinga en Polonia, la obra arquitectónica subterránea más importante del planeta. El viaje tiene un costo aproximado de u$s 20, con servicio de snack incluido.

En el sur de Brasil, el Serra Verde Espress, ofrece un espectacular recorrido entre 14 túneles, varios viaductos de gran tamaño y 30 puentes, entre cañones montañosos, desfiladeros y la espesa selva. Entre los puentes se destaca el de São João, y el viaducto Carvalho. Para no perderse, la vista a la cascada del Velo de la Novia. El tren tiene servicios todos los días, pero sólo llega a Paranaguá los domingos. Pasajes entre u$s 40 y u$s 250.

El más lujoso

En Perú hay dos trenes distintos, ambos tienen un detalle que los diferencia de sus competidores de la región. Uno es el más lujoso de Sudamérica: el Hiram Bingham; el otro es el más alto de todos, el Central Andino del Perú. Hiram Bingham es sin duda la manera más glamorosa de recorrer los 112 km que separan Cusco de Machu Picchu. Tras subir una empinada pendiente en las afueras de Cusco, el tren desciende hacia el Valle Sagrado, pasando coloridos pueblos y siempre acompañado por panorámicas del río Urubamba. Al llegar a Aguas Calientes, al pie de Machu Picchu, cerca del mediodía, los pasajeros son trasladados a la ciudadela en una excursión privada. Luego de unas tres horas y media de viaje y una espléndida cena, se regresa. Salidas diarias (menos domingo), a u$s 600 aprox. ida y vuelta.

El otro recorrido es el que se realiza a bordo del ferrocarril Central Andino del Perú. Es el trayecto más alto de América, pasando por los 4.781 m en los Andes. Su ruta actual es Lima-Huancayo-Lima y a lo largo del año tiene sólo 20 salidas. Cuesta u$s 110 ida y vuelta.

Respecto de Chile, el Buscarril es el más solicitado. Va de Talca a Constitución, y fue declarado Monumento Nacional por su atractivo. Es un vivo testimonio del pasado ferroviario chileno. Sus vías unen las dos ciudades antes nombradas a través de un recorrido de 90 km que, además, conecta los pequeños poblados situados al norte del río Maule. Hay algunos puntos en la zona que no tienen acceso por caminos, eso significa que se conectan por río o por tren nada más, lo que ha provocado que ciertos pueblos mantengan su identidad histórica debido a la falta de acceso.

El viaje dura tres horas hasta el mar sobre un buscarril, donde se mezclan turistas y locales que suben con sus canastos de tortillas de rescoldo, huevos duros y otros productos para venderlos en Constitución o Talca. La informalidad es la premisa, ya que esos mismos habitantes pueden hacer parar el tren como si fuera un micro casi en cualquier punto del trayecto.

Fuera de la región, en los Estados Unidos, para conocer en profundidad los sitios que albergaron a los pioneros de Norteamérica una buena opción es optar por la compañía Amtrak, que ofrece además paquetes con servicios completos.

Pero sin dudas Europa tiene el mejor desarrollo de la actividad. Los tickets de Eurailpass, Europass, o Selectpass, entre otros, sirven para trasladarse en distintos trenes por diferentes países y ciudades de ese continente. Hay pases solo para usar en días consecutivos, mientras que otros son más flexibles, aunque más costosos. Por ese motivo es recomendable planificar el viaje, para poder elegir la mejor opción y no malgastar el dinero.

Otra aventura que vale la pena vivir es pasar la noche a bordo de trenes-hoteles. Hay muchos, y en distintas partes del planeta. El Allegro, que recorre Italia, Austria y República Checa; Artesia de Nuit (Francia-Italia); Berlin Night Express (Alemania-Suecia); Elipsos (España-Francia-Suiza-Italia); Lapplandståget (Suecia-Noruega) y Lusitania (España-Portugal) son ejemplos en Europa. Hay varias modalidades. La más lujosa es el sleepers o coche cama, donde se accede a un compartimiento privado en primera clase con sólo una o dos camas. Las de lujo incluyen baño en suite. El precio varía entre u$s 80 y u$s 140 dólares, e incluye desayuno y cena.

http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=510733&Seccion=Secciones%20Especiales

domingo, 16 de agosto de 2009

Locomotora que impusalrá el "Tren a las Nubes" llega a Antofagasta

16 de Agosto, 2009

Sociedad » Local

El sitio Número 7 de la concesionaria del Puerto de Antofagasta fue testigo de la complicada maniobra de descarga de esta máquina que tendrá la misión de mover este famoso tren del Noreste argentino.


El Puerto de Antofagasta cada día se consolida como el indiscutible líder regional en la transferencia de cargas generadas por el comercio internacional, siendo un eslabón esencial en el desarrollo de las actividades económicas que generan las naciones que integran el Zicosur.

Es así, como en la evolución del emblemático proyecto de remozamiento del Tren a las Nubes de la Provincia de Salta, del noreste Argentino Antofagasta Terminal Internacional se ha convertido en una pieza fundamental en la obra, puesto que acaba de descargar la moderna locomotora que moverá el mundialmente famoso tren.

Este equipo de 70 toneladas y 17.22 metros de largo fue descargado desde la motonave BBC Delaware proveniente del puerto de Houston, Estados Unidos, y con destino final a Salta, Argentina.
La impecable maniobra se efectúo en el sitio Número 7 de la concesionaria del Puerto de Antofagasta, lugar que cuenta con especiales condiciones para el atraque de grandes naves. Dicha operación se realizó utilizando una moderna técnica portuaria con sus grúas Gottwald y bajo altas medidas de seguridad.

Este equipamiento esta avaluado en cuatro millones de dólares cada uno, y permite que el equipo de profesionales de ATI realice un completo y moderno servicio a su clientela que exige eficiencia y seguridad a la hora de transferir sus delicadas y valiosas cargas.

En este contexto, el gerente de operaciones ATI, Miguel Ángel Rojas, mencionó que “el hecho de realizar esta descarga con grúas de tierra y no de la nave, hace que esta maniobra sea menos riesgosa, además de permitir realizarla en forma rápida y eficiente”, sin duda uno de los principales objetivos de los grandes puertos del mundo.

Al hacerse cargo de la transferencia de esta carga ATI se compromete con el desarrollo del turismo del Zicosur, lo que se suma al aporte ya realizado al cluster minero, con sus galpones para el acopio de concentrados minerales que a su vez son una importante contribución al cuidado medioambiental de la ciudad, y su compromiso con el cluster tecnológico, con la descarga de las antenas del proyecto astronómico ALMA, la concesionaria del puerto de Antofagasta confirma su compromiso con el desarrollo integral y moderno de la capital minera de Chile.

http://www.elnortero.cl/admin/render/noticia/20540